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jueves, 24 de abril de 2008

El silencio interior o ausencia total del diálogo interno

El silencio interior o ausencia total del diálogo interno que nos fija en el mundo cotidiano, no es otra cosa que el diálogo interior del águila en su estado de vigilia y su ensueño en su estado de letargo. Abandonamos el nuestro, entramos en el del águila, lo usamos para desplazarnos y entramos en otro diálogo interior que nos fija en otro mundo tan entero, denso y cotidiano como el nuestro. El lugar es lo que importa. Cada lugar se consume y nosotros con él. Al expandirse nos adelgaza y al contraerse nos tritura hasta que nos destruye. Solo siendo un lugar, consciente en nuestro caso, o sea, una estructura viva, podemos prevalecer y evitar la muerte como la conocemos. El conocimiento directo de todos los sucesos y acontecimientos nos llega, puesto que simplemente escuchamos o percibimos el diálogo interior del águila. Un conocimiento instantáneo que no podemos verbalizar, sólo actuarlo. Al ser parte del águila, obtenemos parte del diálogo que la anima; el que está más cerca de nosotros, el que fija nuestro punto de encaje. El resto queda tan cercano pero tan lejano a la vez, accesible únicamente al alcanzar la cuarta atención del nahual. Los seres inorgánicos dada su inmovilidad han podido observar incesantemente el diálogo interior del águila y descubierto las avenidas para entrar en él. Sus proyecciones son realmente pensamientos del águila. Estos elementos del águila que transportan imágenes llenas son componentes fundamentales de la serpiente. Se forman con ondas y oscilan, reverberan o chisporrotean energía. Esta energía bloquea segmentos de sí misma alargándolos o inflándolos. Debido a esto los perceptores primigenios creían que éramos el ensueño del águila.

Aquí sufrieron una gran equivocación, puesto que somos aparte de eso, más que nada el diálogo interior del águila. El ensueño del águila es la cuarta atención del nahual, donde el capullo convertido en un punto de encaje fija la totalidad del águila aprendiendo todo su conocimiento y no únicamente el sector que anteriormente fijaba como cuerpo físico-energético individual. Lo anterior lo logra dada su naturaleza libre como punto de encaje individual e independiente.

Contenido extraído del libro "El nahual de cinco puntas" Autor: Domingo Delgado Solórzano.

lunes, 21 de abril de 2008

En que se convierte un nahual libre, individual e independiente

Los nahuales de tres puntas se convierten en espíritus, o sea, en serpientes de la serpiente, en hacedores de formas. Los nahuales de cuatro puntas se convierten en anillos expansores de la serpiente hacedores de funciones. Son los técnicos de la factoría cósmica de lugar. Y los nahuales de cinco puntas se convierten en anillos retráctiles de la serpiente, hasta llegar al origen madre del interior del águila donde habitan. Ahí, como espermas, ingresan al óvulo energético del águila alineando su punto de encaje total con el punto de encaje del cuerpo proyectil del águila para finalmente utilizar esos filamentos para percibir el mundo cotidiano de las águilas. Esto es la salida del nahual por el ojo izquierdo del águila. Un nahual libre, individual e independiente.

Contenido extraído del libro "El nahual de cinco puntas" Autor: Domingo Delgado Solórzano.

domingo, 6 de abril de 2008

El águila Aura Negra, nuestra águila

La intuición contra la razón. El espíritu aventurero contra la cómoda seguridad de lo que poseemos. Don Chema me comentó estando a la orilla del mar, que la humanidad tiene todo el conocimiento a su alcance, sólo que disperso. Los que lo pegan se van; ya no les interesa quedarse o permanecer en esta realidad tan pobre y mezquina. Salen destapados a la libertad de entrar y salir a los miles y miles de mundos, incomprensibles primero y finalmente igual de pobres y mezquinos y tan egoístas como éste del que escaparon sin mirar atrás.


En los albores del ensueño de Aura Negra, las conciencias primarias comenzaron a ensoñar por sí mismas. Sus estructuras filiformes se contraían buscando nuevas formas que se ajustaran a los moldes y modelos que ensoñaba el águila. Aura Negra latía y en su interior la serpiente desovaba. La serpiente comenzó a moverse, enrollándose en los trancos del águila. Inconmensurables serpientes alargadas de todas las formas y tamaños comenzaron a reptar, a existir, a vivir. Ya llenas del ensueño del águila, de los ensueños de otras de su especie y de sus propios ensueños, incapaces de absorber más información, reventaban, se desintegraban, morían. Así, el interior de Aura Negra se iluminó con la fusión de conciencias. Al juntarse la energía ensoñada por el águila y dar forma a las formas, éstas se encendían alargadas, oviformes, esféricas, cuadradas, triangulares, etcétera. Las funciones, el movimiento, las comenzaba de inmediato a fisionar; la expansión del funcionamiento del ensueño de Aura Negra, las desintegraba desde el mero inicio. Al carecer de cohesión por el grado de expansión alcanzado en su efímera existencia, las formas explotaban y llenaban de luz el vasto vientre del águila. Interminable ha continuado la fusión de formas y la fisión de funciones hasta el último latido expansivo-contractivo del águila, cuando ella misma se desintegre para continuar su evolución energética.


El ensueño primario del águila consistió en formar otra águila para perpetuar su especie. Ensoñó las primeras formas o conciencias, con suficientes receptáculos donde la energía podía ser acumulada. Esta energía serviría para reconvertir la explosión desintegradora en una implosión integradora. De esta manera el cúmulo de formas primarias gestaría lentamente el huevo del águila, a nacer en el lugar apropiado, designado por ella misma.


Contenido extraído del libro "El nahual de cinco puntas" Autor: Domingo Delgado Solórzano.

martes, 27 de noviembre de 2007

La regla del nahual de cinco puntas

Al poder invisible, intangible e incognoscible, origen de todos los poderes que rigen lo ignoto y lo inteligible se le conoce como Cero. Se le llama así por las cualidades de permutación y catálisis inmutables que lo caracterizan. Cero al ensoñarse, vio que estaba hecho de formas y funciones. Sus formas son estructuras perceptibles que oscilan en un movimiento perpetuo. Asemejan el serpentear de una serpiente. Por eso, a la permutación oscilatoria inmutable de Cero se le llama la serpiente. Sus funciones son poderes activadores y están conscientes de ser. Perciben y ensueñan. Se les llama el águila porque asemejan un ave falconiforme con sus alas extendidas, el pico abierto y las garras dobladas, que desde las alturas lo ve todo con mirada penetrante.

El águila es el activador de la catálisis inmutable de Cero. Su actividad genera potenciales invariantes e inversores directamente proporcionales a sí misma conocidos como conciencias.

A la activación del águila se le llama...

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Contenido extraído del libro "El nahual de cinco puntas" Autor: Domingo Delgado Solórzano.